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Cómo
bañar al bebé
Se recomienda
seguir estas pautas generales para disfrutar de un baño seguro,
agradable y sin llanto con el bebé:
Preparación
para el baño:
- Seleccionar
un lugar conveniente como la cocina o un mueble en el cuarto de
baño. Igualmente se puede intentar en una cama o mesa para
cambio de pañales. En caso de ser necesario, se debe cubrir
el área con una toalla gruesa o una almohadilla a prueba
de agua.
- Utilizar
una bañera del tamaño correcto para el bebé.
La mayoría de estas bañeras vienen con una sección
adicional para bebés muy pequeños (Ilustración
1),
lo cual hace que sea mucho más fácil mantener la
cabeza del bebé fuera del agua.
- Llenar sólo
dos pulgadas de la tina con agua y asegurarse que esté
tibia, pero no caliente, ya que la piel del bebé es muy
sensible al calor. En caso de no estar seguros acerca de la temperatura
apropiada del agua, se aconseja comprar en una droguería
un termómetro para el baño, cuyos cambios de color
indican si los niveles de calor son seguros o no para el bebé.
- Los bebés
pierden calor corporal muy rápidamente, por lo que es necesario
asegurarse que la temperatura de su alcoba esté entre 24
a 27ºC (75 a 80 F), que es lo suficientemente caliente.
- La mayoría
de los bebés no necesitan un baño todos los días,
debido a que sudan muy poco. En la medida en que el cambio de
pañales se haga en forma regular, es suficiente con un
baño cada 3 ó 4 días.
Para
realizar el baño se debe:
- Tomar suavemente
la cabeza del bebé en una mano y desnudarlo con la otra;
luego se procede a lavarlo utilizando un paño suave y húmedo.
- Los jabones
suaves son mejores para la piel del bebé durante más
o menos el primer año. (Nota: se aconseja probar un jabón
sin esencia, especialmente para bebés). Se debe usar jabón
en poca cantidad y evitar el restregado.
- Es buena
idea lavar el cabello del recién nacido hacia el final
del momento del baño, para ayudarlo a que no pierda demasiado
calor. La mayoría de los recién nacidos no tienen
mucho cabello, por lo que es fácil lavarlo con esponja
y agua casi de la misma manera como se hace con el resto del cuerpo.
A la mayoría de los bebés no les gusta que les entre
agua a los ojos, situación que se puede evitar inclinando
un poco la cabeza del bebé hacia atrás y haciendo
el lavado desde el frente hasta la parte posterior de la cabeza.
- Para lavar
la cara del bebé, se le pasa suavemente un paño,
prestando especial atención al área por detrás
de las orejas y los pliegues del cuello.
- Cuando se
llegue el momento de lavar el área del pañal, éste
se debe retirar y restregar la piel del vientre y los glúteos.
Generalmente, los genitales de los bebés requieren sólo
un lavado suave, que en caso de tratarse de una niña, se
debe hacer de adelante hacia atrás, mientras que si se
trata de un niño no se debe retraer o halar el prepucio
si éste no ha sido circuncidado. Igualmente, no se debe
lavar la cabeza de un pene circuncidado antes de que éste
cicatrice.
- Sin importar
lo que pase, nunca se debe dejar a los bebés solos en la
bañera, ya que incluso un par de centímetros de
agua de la bañera podría ser fatal para ellos.
- Cuando finalice
el baño, se debe asegurar de secarle al bebé todos
los pliegues, dado que el exceso de humedad puede ocasionar irritación
cutánea.
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